1 Dic, 2017

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Vida extraterrestre (4)

Vida extraterrestre (4)

En esta penúltima parte del artículo sobre “vida extraterrestre” trataré de refutar la tendencia de algunos astrónomos, que afirman contundentemente, que no existen extraterrestres vivos en ningún lugar del universo, ya que han percibido que el ambiente en general, es presumiblemente “contrario a la vida”. En otras palabras, estos astrónomos han llegado a la terrible conclusión de que, ¡nos encontramos solos!

Enseguida enumero los astros que existen en las galaxias y en el universo en general: 1) LAS ESTRELLAS: por supuesto que sobre estrella alguna es posible ubicar a seres vivos, ya que sus temperaturas más bajas rondan los 2 mil grados Celsius, por lo menos. 2) PLANETAS: es muy baja la posibilidad de que en un cuerpo celeste como estos haya vida, debido a factores diversos, como demasiado tamaño, demasiado pequeños, gran inclinación del eje planetario, temperaturas elevadas o demasiado oscilantes entre muy bajas a tremendamente altas, atmósfera inapropiada, campo magnético insuficiente, o demasiado fuerte, constitución gaseosa, poca humedad, etc. 3) PLANETAS ENANOS: la principal objeción para la vida en estos astros será su tamaño reducido, incapaz de retener líquidos y gases que compondrían la atmósfera, por su ínfima fuerza gravitatoria. 4) SATÉLITES NATURALES: lo mismo que se afirmó para los planetas enanos, aplica para estos, aunque tanto en aquellos como en estos, existe la posibilidad de encontrar vida simple en océanos subterráneos, como  es el caso de “Europa”, satélite de Júpiter. 5) ASTEROIDES: estos cuerpos celestes son demasiado pequeños, por lo tanto desprovistos de los más elementales recursos naturales para sostener la vida, incluso la vida unicelular, y bacterial. 6) COMETAS: Su órbita es demasiado excéntrica como para poseer siquiera una temperatura media aceptable, por encima de los cero grados Celsius, además de su tamaño pequeño comparable a los asteroides. 7) ROCAS PLANETARIAS, Y METEORITOS: Es impensable que sobre alguno de estos astros pudiera haber vida, ya que sus tamaños extremadamente pequeños no serían capaces de sostener la vida por lo desolado de sus entornos naturales.

Por lo tanto, este pesimismo se encuentra fuertemente arraigado entre muchos astrónomos, y tal pareciera que, ellos tuvieran razón, por lo tanto, efectivamente, según ellos, nos encontramos solos en medio de una inmensidad apabullante, y hasta deprimente.

Otra circunstancia que alimenta este pesimismo está en la consideración de que, apenas una civilización llega a la etapa del desarrollo tecnológico, crece en ella, desmesuradamente, el peligro fuerte de una auto-destrucción, situación que no ha sido valorada convenientemente, como para que podamos pasarla por alto.

La verdad es que nuestra experiencia, hasta ahora poco comprendida, nos llevaría irremediablemente a un hartazgo por lo normal y rutinario, o por lo poco ecológico, y descuidado de nuestro ambiente, a tal grado, que pareciera que quisiéramos suicidarnos como especie, bajo el supuesto de que no hemos sido capaces de ser conscientes de este peligro, que sin advertirlo, nos puede llevar al fracaso como humanidad.

Avalando esta realidad progresivamente preocupante, tenemos países como los Estados Unidos de América, que se encuentran en un innegable avance tecnológico, pero que también se advierte en ellos, una preocupación demasiado débil por los problemas ecológicos que aquejan a la globalidad de los demás países, vamos, ni siquiera están conscientes de que hay “muchos países”, según una reciente declaración de su presidente.

Bajo la descripción del anterior supuesto, y en el caso de que fuera cierto, estaríamos ante una de las mejores explicaciones del porqué pareciera que estamos realmente solos en el universo, del “silencio” que pareciera “universal”, y de una soledad poco promisoria en el entorno astronómico.

Esta posibilidad, pues, la han contemplado muchos. La han hecho suya, y basados en eso han concluido que ¡realmente estamos solos! Pero un universo contrario a la vida totalmente, nos excluiría también a nosotros, y haría que nuestra estancia sobre la Tierra, fuera una mera ilusión, algo así como un “Matrix recargado”, sin base precisa en la realidad. Pero lo cierto es que aquí estamos, pisando la tierra, trabajando, cansándonos, sujetos al tiempo y al espacio, con la conciencia de que hay algo qué hacer, para no perdernos en este universo que pareciera infinito y eterno, pero que en la realidad es limitado y doloroso, sediento de finalidad, y de objetivos a conseguir para la satisfacción de nuestra existencia como especie.

Lo cierto es que algo muy importante debemos hacer, para superar la línea de la auto-destrucción como especie pensante, que ciertamente posee voluntad para realizar ese objetivo, por lo tanto, es libre de inmolarse existencialmente, o de seguir adelante en la consecución de sus objetivos, de organizarse, y de sobrevivir a las adversidades, de hacer alianzas, de combatir las adversidades, y también de lograr un desarrollo pleno, que beneficie a todos, y que nos permita no auto-destruirnos, como primer objetivo.

Si estamos seguros de que la vida existe sobre la Tierra, y ésta, hasta el nivel de la civilización tecnológicamente avanzada, entonces deberíamos “redactar” nuestro supuesto de la siguiente manera:

“En general, el universo parece contrario a la vida, excepto en los lugares donde se reúnen las condiciones necesarias para que ésta exista, lugares muy semejantes a la Tierra como planeta, sobre el cual existimos, y que puede replicarse en un universo tan vasto, pero también tan duradero, por lo menos en la mayoría de las estrellas, que sostienen la vida sobre algunos planetas, por decenas de miles de millones de años por lo menos”.

La Tierra es un planeta singular, ciertamente, pero también repetible y replicable, todo depende de que no nos extraviemos en el tiempo y el espacio, y que sepamos dominar nuestra agresividad, o beligerancia, que sirven de natural defensa, pero que han sido utilizadas, en muchos casos, solo para atacar y destruir.

En el debate general existen dos bandos, los pesimistas, y los optimistas, pero en mi particular opinión, los pesimistas deben moderar a los demasiado optimistas, pero también, los pesimistas deben otorgar a los optimistas el derecho a la duda. En otras palabras, debemos creer que el objetivo se va a alcanzar, sin claudicar antes de que se demuestre lo contrario.

Es tan vasto el universo, que pareciera realmente imposible que estuviéramos completamente solos. Si casi está demostrado que no podemos comprender la inmensidad misma del universo, por tratarse de los límites de nuestra dimensión espacio temporal, es muy posible, consecuentemente, que poco podamos hacer para redimir la duda sobre la aparente soledad como especie pensante y civilizada.

Hasta por supervivencia y sobrevivencia, necesitamos seguir investigando, y no abandonarnos en la “comodidad” de concluir  que, “nuestra soledad cósmica” es algo patente. Por supuesto que NO, porque lo contrario tiene más señales de que es posible.

Tal vez, y sabiendo que lo posible es lo que no es imposible, y que lo probable es aquello de lo posible, tiene más señales de que suceda, por ahora podamos concluir con la siguiente frase: “ES REALMENTE POSIBLE QUE ESTEMOS SOLOS EN EL UNIVERSO, PERO LO MÁS PROBABLE ES QUE NO SEA ASÍ”.

(CONTINUARÁ)

(VIDA EXTRATERRESTRE 4 DE 5 PARTES)

Por Reynaldo Huerta, licenciado en astronomía y director del observatorio astronómico de Querétaro Ilalux

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